Dos ciclones del Pacífico siguen trayectorias opuestas
En meteorología, la fuerza de un ciclón puede cambiar en cuestión de horas: el huracán Katrina, en 2005, llegó a pasar de un escenario de organización favorable a uno de rápida intensificación antes de convertirse en una de las tormentas más recordadas del Atlántico. Esa capacidad de transformación ayuda a entender por qué, en el Pacífico, el seguimiento de Genevieve y Fausto sigue siendo clave para anticipar su evolución.
La actividad ciclónica mantiene un ritmo sostenido en el océano Pacífico, con varios sistemas desarrollándose de forma simultánea. Mientras el huracán Genevieve todavía conserva una estructura bien definida, aunque en retroceso, Fausto perdió impulso y fue rebajado a depresión tropical. Los pronósticos oficiales apuntan a trayectorias distintas para ambos fenómenos, en una temporada de huracanes 2026 que sigue plenamente activa.
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), Genevieve ya no presenta un ojo claramente visible en las imágenes satelitales convencionales.
El centro del ciclón permanece cubierto por una densa masa nubosa, con temperaturas muy bajas en la cima de las nubes, mientras que la cizalladura del viento procedente del noroeste restringe la salida de aire en el sector occidental del sistema. Ese deterioro en su organización llevó a los especialistas a reducir la intensidad estimada del huracán.
En el último reporte oficial, el ciclón se ubicaba cerca de los 18,4 grados de latitud norte y 118,4 grados de longitud oeste. Se desplazaba hacia el oeste-noroeste por el borde suroeste de un sistema de alta presión de niveles medios instalado sobre el suroeste de Estados Unidos y el norte de México.
Los pronosticadores estiman que esa dorsal atmosférica seguirá fortaleciéndose y extendiéndose hacia el oeste en los próximos días, por lo que la trayectoria prevista prácticamente no cambió respecto de las proyecciones anteriores.
Desde el punto de vista operativo, esto es importante porque las altas presiones suelen actuar como una especie de “guía” para el desplazamiento de los ciclones, condicionando su rumbo general incluso cuando la intensidad varía. En este caso, el patrón de circulación no muestra señales de un giro brusco en el corto plazo.
El NHC explicó que Genevieve continuará enfrentando condiciones poco favorables para sostener su intensidad. Además de permanecer bajo un ambiente con cizalladura moderada del viento durante las próximas 12 a 24 horas, el sistema avanzará sobre aguas cada vez más frías.
Cuando esa cizalladura disminuya, el ciclón ya habrá cruzado la isoterma de 26°C y se encontrará en una masa de aire más seca, un escenario que dificultará el mantenimiento de la convección profunda.
Los modelos utilizados por el organismo no muestran chances de un nuevo fortalecimiento. Por el contrario, el pronóstico oficial anticipa un debilitamiento sostenido durante toda la proyección.
Incluso, la pérdida de intensidad sería más marcada durante las primeras 48 horas. Si esa tendencia se mantiene, Genevieve dejará de ser huracán durante el viernes y pasará a convertirse en un ciclón postropical hacia el cuarto día del pronóstico, cuando el aumento del viento cortante y el avance sobre aguas por debajo de los 24°C impedirán que conserve una estructura tropical organizada.
Según el último aviso operativo, Genevieve registra vientos máximos sostenidos equivalentes a 121 millas por hora (195 km/h), con ráfagas de hasta 150 millas por hora (241 km/h). Además, mantiene una presión mínima central estimada en 956 milibares, señal de que continúa siendo un sistema potente pese al debilitamiento ya observado.
Análisis y proyecciones: La transición de huracán a sistema postropical es un proceso común cuando disminuye la energía disponible desde el océano y aumenta la cizalladura del viento. En términos prácticos, esto suele reducir el riesgo de impacto por vientos extremos, aunque no elimina otros peligros asociados a lluvias intensas, mar picado y oleaje elevado. En el Pacífico oriental, además, la presencia de aguas más frías al norte y el influjo de aire seco suelen acelerar la pérdida de organización de estos sistemas. Si la tendencia actual se confirma, Genevieve seguiría un patrón clásico de debilitamiento gradual, sin señales de reintensificación significativa.
En paralelo, Fausto atraviesa un escenario muy distinto. El NHC informó que el sistema no logró regenerar una convección relevante durante las últimas 12 a 15 horas. Solo persistieron pequeños pulsos de tormentas en el cuadrante noreste, insuficientes para sostener la intensidad que había mostrado antes.
El centro de Fausto pasó muy cerca de una boya meteorológica de la NOAA, y esos registros permitieron confirmar el debilitamiento.
A su vez, los datos reunidos previamente mediante satélites y vuelos de reconocimiento indicaban que los vientos con fuerza de tormenta tropical ya se limitaban al cuadrante noreste y cubrían una zona relativamente reducida en torno al centro del sistema.
Las estimaciones de intensidad fueron bajando a medida que avanzó la noche y, al no producirse una reorganización de las tormentas alrededor del centro, los especialistas concluyeron que los vientos descendieron por debajo del umbral de tormenta tropical. Como resultado, Fausto fue oficialmente degradado a depresión tropical, con vientos máximos sostenidos de 30 nudos, equivalentes a 35 millas por hora (56 km/h).
En los últimos años, la meteorología operacional ha mostrado un seguimiento cada vez más fino de este tipo de sistemas gracias a la combinación de satélites, boyas, aviones cazahuracanes y modelos numéricos de alta resolución. Esa evolución permitió detectar antes los ciclos de intensificación y debilitamiento, algo decisivo en una región donde los ciclones pueden cambiar de categoría con rapidez.
Así, mientras Genevieve todavía conserva la estructura de huracán pero se encamina a perderla en el corto plazo, Fausto ya quedó muy por debajo del umbral de tormenta tropical. El contraste entre ambos resume la dinámica habitual de una cuenca en plena actividad: sistemas que avanzan en paralelo, pero con destinos meteorológicos muy distintos.














Dejanos tu comentario