Pablo Delvalle repasó su historia musical, defendió la salida laboral en el arte y homenajeó a sus grandes maestros
En Radio La Red Corrientes, el destacado músico Pablo Delvalle compartió los detalles de sus inicios en la música, su transición por distintos géneros y la rigurosa rutina de trabajo que sostiene día a día. Además, dejó una fuerte reflexión sobre el rol actual de las instituciones académicas y brindó un emotivo homenaje a los formadores que marcaron su carrera.
La relación de Delvalle con la música comenzó en su hogar, observando a su padre. "Comencé a ver cómo tocaba y aprendí mirando", recordó sobre los primeros acordes en guitarra que captó de él tras un instrumento que ganaron en el sorteo de un congreso. Sin embargo, la insistencia de su progenitor por evitar "vicios" al aprender de forma autodidacta lo llevó a su primer gran maestro.
"Mi papá me dijo: 'Yo profesor no soy, vas a aprender mal, así que vamos con Raúl Alonso'", relató el músico. Aunque en un principio Del Valle admitió haber "odiado" la idea debido a que en su adolescencia era una persona "muy introvertida y antisocial" que temía ir a una academia a rodearse de gente, la experiencia resultó transformadora. "Llegué y la magia de Raúl... es un profesor al cual vos ves y querés ser Raúl Alonso", evocó con profunda admiración.
Tras dar sus primeros pasos con las cuerdas, su curiosidad lo llevó a pedirle a su padre dar un salto instrumental: "Le dije que quería tocar el acordeón. Mi viejo me puso a prueba unos meses porque esos instrumentos eran y siguen siendo caros, pero como siempre me gustó, a los cuatro o cinco meses me lo compraron y ahí arrancamos con todo". Durante su juventud, Del Valle no se limitó a la música tradicional; formó una banda de garaje en el barrio San Martín junto a su amigo Lucas —hoy un creativo diseñador gráfico—, donde combinaban guitarras con distorsión y composiciones propias, explorando géneros como el rock y el tango.
Formadores, el Instituto de Música y el enfoque laboral
La charla derivó en un profundo reconocimiento a los docentes que formaron a generaciones de artistas correntinos. El entrevistador destacó la figura del profesor Miguel Ángel Fernández Luque como un verdadero "caballero" y formador de la década del 80, cuyo legado continúa vivo, entre otros, a través de su hijo Billy Fernández, pianista y docente que actualmente toca junto a Del Valle.
Al respecto, Del Valle analizó la evolución del Instituto de Música de Corrientes, celebrando su apertura hacia la música popular y géneros como el folklore o el tango en contraste con épocas pasadas donde el foco era casi exclusivamente clásico (Mozart, Beethoven o Tchaikovsky). El músico se puso "técnico" para defender la necesidad de que la educación artística prepare a los alumnos para el mercado de trabajo real:
"Creo que todas las instituciones académicas tienen que tener en consideración lo laboral. Vos tenés que recibirte y trabajar. En la música eso es necesario. Está bueno que te prepare y que tenga esa conexión con lo popular, con lo que está sonando".
Como ejemplo de esto, los conductores señalaron la calidad y el "sonido limpio y cuidado" de los grupos de cumbia integrados por jóvenes surgidos de dicha institución, algo en lo que el músico coincidió plenamente.
El rigor del bandoneón: "La inspiración tiene que ver con el trabajo"
Aunque se reconoce como un apasionado de estudiar todos los géneros ricos de la Argentina y considera que el chamamé posee "vertientes infinitas" que nunca se terminan de aprender, hoy el gran compañero de Del Valle es el bandoneón. Ante la consulta sobre la complejidad de este instrumento —al que los conductores definieron por su particular "suspiro"—, el artista fue categórico: "Hay que estudiarle, no es un instrumento fácil. Yo todos los días le estudio un poquito, trato de ser mejor".
Desmitificando la idea romántica del arte sin esfuerzo, detalló que le dedica entre dos y tres horas diarias exclusivamente a la composición, y otro tiempo similar a los ensayos técnicos, que incluyen escalas, arpegios e incluso practicar frente al espejo simulando estar en el escenario. "Esto es tipo el fútbol, hay días de partido y días más técnicos. La inspiración tiene que ver mucho con el trabajo. Uno tiene una idea y en 30 segundos podés hacer un tema, pero después tenés que trabajar los bajos, la mano derecha, y eso lleva mucho tiempo", concluyó.
Para cerrar el encuentro radial, Pablo del Valle ejecutó en vivo Miguel de mil en sueños, una obra de su autoría de impronta clásica dedicada especialmente a la memoria del querido profesor Fernández Luque.















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