TESTIGO CLAVE

Juicio por Loan: el perito odorológico ratificó rastros en los vehículos de Pérez y Caillava

A más de dos siglos de los primeros usos de perros rastreadores en tareas policiales, la ciencia forense volvió a ocupar el centro de la escena en el juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña. Este jueves, el perito Mario Rosillo defendió la prueba odorológica que marcó resultados positivos en dos vehículos vinculados a los acusados Carlos Pérez y Victoria Caillava.


“El perro no miente, pero hay que saber preguntarle”. La frase suele atribuirse al trabajo histórico de los canes en rastreo e investigación y resume el valor —y también las discusiones— de la prueba odorológica, que volvió a quedar en el centro del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña.

El debate oral continuó este jueves 6 de agosto con la declaración de cuatro nuevos testigos en la decimocuarta audiencia, desarrollada desde media mañana en el Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional, en la ciudad de Corrientes.

Uno de los convocados fue Mario Rolando Rosillo, médico veterinario y referente del equipo de odorología forense del Ministerio de Seguridad de Corrientes, quien encabezó la pericia sobre la camioneta Ford Ranger y el Ford Ka pertenecientes a Carlos Pérez y María Victoria Caillava. Según indicó, los canes detectaron rastros de olor atribuidos a Loan en los asientos traseros de ambos rodados.

Durante su exposición, Rosillo explicó el método utilizado, la validez de los protocolos aplicados y reiteró que no es posible una transferencia accidental del olor humano en un lapso breve, sino que esa permanencia requiere varios días. Ese margen, sostuvo, no existió entre el secuestro de los vehículos y la toma de muestras, de acuerdo con la reconstrucción fiscal.

También declaró Silvio Oscar Acuña, un policía que durante la investigación dio cuenta de los movimientos registrados en la madrugada del operativo y de la falsa alarma sobre el hallazgo del menor. Relató además la orden de replegar móviles en la casa de la abuela de Loan y la identificación de la persona que había dado aviso.

El prefecto Reinaldo Waldir Nake, jefe de la Unidad de Goya de la Prefectura entre febrero de 2024 y enero de 2026, también fue citado para testimoniar. La nómina se completó con Jorge Mario Medina.

Declara el tercer testigo de la jornada

Tras un nuevo cuarto intermedio, la audiencia siguió con el testimonio de Jorge Medina, integrante de la Policía de la provincia de Corrientes.

En junio de 2024 se desempeñaba como oficial de la Unidad Especial y Ecológica de San Roque. Fue uno de los agentes convocados para las primeras horas de búsqueda de Loan y también participó en distintos allanamientos, incluido el del domicilio del matrimonio de Carlos Pérez y Victoria Caillava.

Declaró el policía Silvio Acuña

El segundo testigo en declarar fue el sargento Silvio Acuña, chofer de guardia en la comisaría segunda de Goya al momento de la desaparición. “Mi directiva era llevar personas, civiles y personal policial, para colaborar en la búsqueda”, señaló.

Luego repasó el episodio de la falsa alarma: “Me habían solicitado que llevara personal policial hacia la comisaría de 9 de Julio y a mitad de camino avisaron que nos replegáramos a la casa de la abuela porque aparentemente había aparecido la criatura. Nos avisaron vía radial, cerca de las 2 de la mañana, luego de un buen rato de búsqueda”.

“Allí, en la casa de la abuela, estaba el comisario Báez, que hizo un cuestionario: quién había avisado, cómo había sido la novedad, indagó dónde estaba la criatura, si era cierto o no. Y cuando se constató que era una falsa noticia, ordenó nuevamente la búsqueda y redirigió los equipos”, continuó, aunque dijo no recordar quién difundió el falso aviso.

Se reanudó la audiencia

Después de un cuarto intermedio de una hora, la audiencia se retomó con la segunda parte de la declaración del perito Mario Rosillo. A pedido de la fiscalía, se le exhibieron fojas del expediente donde figura su firma en distintas actuaciones del caso, en un tramo marcado por objeciones de las defensas.

La audiencia pasó a un cuarto intermedio

Respecto del resultado de la pericia sobre los autos, Rosillo aclaró: “Nosotros no podemos definir de qué forma estuvo Loan presente o cómo llegó el olor de Loan a los autos. Nosotros no medimos solamente los componentes volátiles y las células que captamos ahí y la correspondencia que hay con los perros. No podemos saber ni a través de la odología determinar de qué forma llegó el olor de Loan ahí”.

Sin embargo, ratificó nuevamente ante una pregunta de uno de los defensores que el olor detectado “fue de Loan”.

Luego, la audiencia volvió a entrar en cuarto intermedio.

El perito odorológico que detectó rastros de Loan en los vehículos de Pérez y Caillava ratificó los resultados de la pericia

Mario Rolando Rosillo, médico veterinario y referente del equipo de odorología forense del Ministerio de Seguridad de Corrientes, fue el primero en declarar durante la jornada. Es el perito que detectó rastros en los vehículos de Carlos Pérez y Victoria Caillava, dos de los acusados por la desaparición de Loan.

En su exposición, el especialista describió en detalle cómo se realizaron los peritajes sobre la Ford Ranger, el Ford Ka y el Volkswagen Voyage. Según explicó, los canes detectaron rastros de olor atribuidos a Loan en los asientos traseros de dos de esos rodados.

Rosillo repasó además la técnica de la odorología forense, basada en la identificación del olor humano mediante perros entrenados, y explicó cómo se recolectan las muestras y qué recaudos se toman para evitar contaminaciones. También aludió al fenómeno de la inducción en perros, que puede afectar la validez de una prueba si el procedimiento no se realiza con rigurosidad.

“El procedimiento consistió, bajo el protocolo, en que se ubican gasas en el asiento posterior, trasero, en tres secciones: en la parte media, en la parte izquierda del asiento trasero y en la parte derecha. Luego se colocó papel metalizado y luego se le infundió calor vaporizado. Vaporización, así con calor, para que haya un movimiento molecular y que haya vestigios celulares que se peguen a las gasas”, explicó. Añadió que, a su criterio, la mejor forma de captar olores es con la colocación de gasas.

Después desarrolló los recaudos para evitar la contaminación de las muestras con otros olores del ambiente.

“Están los olores de fondo, siempre están en cualquier evidencia. La transferencia se hace desde el momento en que una persona toca algo. Los olores fondo son los que están siempre dentro del contexto que rodea a la muestra que nosotros vamos a levantar. Esos olores de fondo siempre están. Los perros están entrenados en una memoria olfativa de corto plazo para identificar el olor humano en sí, y entonces hacen un trabajo de memoria para poder identificar compuestos orgánicos volátiles que pertenecen al ser humano. Entonces, la contaminación en odología es, en primer lugar, la contaminación química. En segundo lugar, nosotros la tenemos a la alimenticia y en tercer lugar a la humana. O sea que la que menos valor tiene para nosotros sería la humana, porque el perro está acostumbrado a discriminar el olor humano en ese tipo de entrenamiento que tiene”, describió.

Rosillo dijo que, al llegar a 9 de Julio tras ser convocado, se contactó con el comisario Walter Maciel, otro de los acusados. “Nosotros llegamos y nos contactamos con el jefe de la comisaría, el comisario Maciel, y después anduvimos viendo el trabajo de los otros perros que andaban haciendo la búsqueda. Fuimos viendo la zona y fuimos poniendo contacto con todos los elementos que había”, sostuvo.

Además, aseguró que cuando arribaron al lugar de los peritajes solo estaba el Voyage y que después ingresaron los otros dos vehículos. Reveló que ninguno tenía faja ni precintos y afirmó que informó esa situación al comisario Maciel, quien además —según dijo— tenía las llaves de los vehículos.

“No hay una cuestión precisa de cuánto tiempo puede quedar el olor humano en un vehículo o un habitáculo, por ejemplo. Va a depender de las influencias del medio en que se encuentra el vehículo. Si ese vehículo, por ejemplo, está bajo techo, si está cerrado o las ventanillas cerradas, se preserva más que si estuviera a la intemperie”, aclaró.

Luego explicó las diferencias entre el olor de una persona viva y el de una muerta. “El olor cadavérico tiene diferentes compuestos orgánicos volátiles al olor vivo humano. O sea, son patrones diferentes en cuanto al olor. Igual, si una persona ha fallecido y el olor de esa persona ya dentro de las ocho horas ya no es el mismo olor que si uno quiere comparar con un olor de una persona viva”, sostuvo.

Más adelante relató un video correspondiente a una intervención previa con un can de Paso de los Libres que le fue exhibido en el juzgado federal.

“Antes de ver el video ese en el juzgado, el comisario Maciel me había comunicado que se había hecho una prueba con un perro en un auto. Y bueno, entonces le dije que necesito hablar con la persona que hizo ese trabajo para realmente validar si está realmente eficiente. Yo hablé con la guía canina y me explicó. La forma que había trabajado no me pareció una cuestión muy clara porque yo le pregunté a la guía cómo había hecho la marcación el perro y me dijo: ‘Lo noté intenso’. Entonces le dije que eso no es una marcación. La intensidad del perro no es una marcación, encima es un perro que tiene afinidad hacia los olores humanos en todas las cuestiones y no es posible. Eso también se lo expliqué en ese momento en Goya. No es un procedimiento válido forense con perros para determinar la identificación de un olor humano”, recordó.

Rosillo también ratificó los resultados obtenidos en las pericias sobre los autos. Confirmó que los perros dieron positivo en el Ford Ka y en la Ranger. En cambio, en las pruebas recolectadas en el Voyage “dos canes dieron negativo y uno no hizo la marcación”.

“En el Ford Ka la pericia, el criterio técnico que usamos, son dos perros que nos den dos positivos. Un tercer perro es para que se entienda, desempatar. Si algún perro hace un negativo y otro perro hace un positivo, el tercer perro está para eso. En el Ford Ka, dieron el can Cala y el can Dina, positivos. Luego, la pericia del Ford Ranger fue el can Cala positivo, el can Arandú positivo y el can Dina hizo un falso positivo. No hacía falta el pasaje del can Dina, porque ya se supone que en el criterio técnico implica que con dos canes ya es positivo. El can Dina pasó por una cuestión de una comprobación adicional que quise ver. Pero no obstante, se puso la participación de ese can en el informe para que quede claro. Y en el otro vehículo, tercer vehículo, dieron negativo el can Kala, el can Arandú y el can Dina, que no hizo marcación”, relató.

Luego explicó nuevamente el método de recolección de muestras, su conservación en frascos con gasas impregnadas de olor y la manera en que los perros distinguen olores objetivos de olores testigos para marcar con precisión la presencia de esos rastros. También señaló que, por decisión suya, las muestras se tomaron únicamente en el asiento trasero.

“Yo he tenido experiencia con secuestros extorsivos y siempre, no hablo de que esto sea un secuestro, quiero aclarar, pero en el protocolo que usamos para ese tipo de delitos, colocábamos tres paños de gasa en el asiento posterior, el del lado izquierdo y el del lado derecho. En Santa Fe tuve una pericia de un femicidio con una violación y no sabemos de qué lado estuvo la víctima, cómo estuvo en el vehículo. Entonces, se colocan esos tres tipos de gasas en esas partes de los asientos”, amplió. Tras finalizar los peritajes, sugirió que los vehículos fueran cerrados con llave y precintados.

El perito afirmó que haber realizado la pericia dentro de las 72 horas fortalece la confiabilidad del resultado. No obstante, aclaró: “Estamos hablando de lugares no controlados. Un lugar no controlado sería la intemperie. Por eso hay problemas con los perros de rastro que buscan el olor humano. Cuando no se saca al perro en el tiempo y forma, el, las células se degradan y los perros no encuentran el olor humano. Entonces, estoy hablando de exteriores donde el clima interfiere en las células y en los corneocitos, que son las células que van a ir depositadas. En un ambiente controlado es diferente, hay mayor tiempo de durabilidad”.

Enfatizó que el protocolo de Corrientes sirvió de base para la pericia y que el procedimiento se llevó adelante con rigor, incluyendo lineamientos de “doble ciego” para asegurar objetividad. También detalló aspectos logísticos de la medida: quiénes participaron, cómo se colocaron las gasas en los vehículos, si estaban bajo techo o a la intemperie, y las limitaciones de acceso a ciertos elementos, como la imposibilidad de abrir rodados que estaban bajo llave.

Asimismo recordó algunas de las prendas de Loan usadas para cotejar las muestras de olor. Dijo que ese tramo estuvo a cargo de la perito salteña Marilú Vásquez, también participante de los procedimientos. “La ropa era de chicos, una remera y no recuerdo más otra que otro tipo de ropa. Creo que había un pantaloncito, cosas así. Eso se hace, que se llama tomar las muestras sin cuerpo presente, que significa que el cuerpo no está presente. Entonces, las gasas se disponen dentro de las ropas y durante cuatro horas envueltas en un papel metalizado, y con eso se hace la transferencia de las células epiteliales de la ropa a la gasa, y con esas gasas se trabaja”, concluyó.

La familia de Loan está presente en la audiencia

José Peña y María Noguera, padres de Loan, estuvieron en la sala junto a sus hijos José y Mariano.

Declara Mario Rosillo, médico veterinario y perito odorológico

“El americano” Soria pidió declarar otra vez

Nicolás “El Americano” Soria, uno de los acusados de entorpecer la investigación por la desaparición de Loan, pidió declarar nuevamente. El imputado declaró ayer y dijo que “va a poner al descubierto situaciones”. El Tribunal aceptó el pedido y resolvió que lo haga al final de la audiencia, una vez que terminen de declarar los testigos de la jornada.

Comenzó la audiencia

La causa por la desaparición de Loan reavivó en la agenda pública un debate clásico de la criminalística: cuánto valor probatorio tienen los rastros, cómo se preservan y qué tan determinante puede ser una pericia si no se resguardan correctamente las condiciones de hallazgo. En los últimos años, la prueba científica ganó peso en los tribunales argentinos, pero también crecieron los cuestionamientos sobre su cadena de custodia y la necesidad de corroborarla con otros elementos de convicción.

Análisis y proyecciones: si la pericia odorológica se consolida como válida dentro del expediente, podría reforzar la hipótesis acusatoria respecto del vínculo de los imputados con el traslado o la manipulación de evidencias. Sin embargo, su alcance seguirá dependiendo de cómo el tribunal valore la metodología, la preservación de los vehículos y el resto de las pruebas reunidas. En casos de alta sensibilidad social, la tendencia judicial suele ser exigir corroboración múltiple: testimonios, rastros materiales, geolocalización y reconstrucciones temporales. Por eso, más que una prueba aislada, el impacto procesal de la odorología suele medirse por su capacidad para encajar en un cuadro probatorio más amplio.

En la evolución del caso, la postura de las partes se fue endureciendo. La fiscalía y las querellas sostienen que los peritajes aportan indicios relevantes y remarcan la rapidez con la que se hicieron algunas medidas, mientras que las defensas insisten en posibles fallas de procedimiento, contaminación o excesiva dependencia de una técnica discutible. Ese contrapunto refleja un fenómeno más amplio: en la última década, la justicia argentina incorporó con mayor frecuencia evidencia científica especializada, pero también elevó el estándar de control sobre su producción. En expedientes complejos, como este, el peso de la prueba no depende solo del resultado, sino del modo en que fue obtenida y explicada ante el tribunal.

Dejanos tu comentario