A 10 AÑOS DE LA HAZAÑA

Leo Mayer recordó el día que puso a Argentina en la final de la Davis: “Es un recuerdo imborrable”

El correntino volvió a aquel 18 de septiembre de 2016, cuando ingresó de urgencia para disputar el quinto punto ante Daniel Evans y consiguió el triunfo que llevó a Argentina a la final de la Copa Davis.
 
A diez años de aquella jornada en Glasgow, el correntino repasó cómo recibió la noticia de que debía jugar el quinto punto, la presión previa al partido y el momento en que logró imponerse ante Daniel Evans.

Diez años después de aquella histórica jornada, Leonardo Mayer recordó en exclusiva con El Deportivo de La Red Corrientes el partido que le dio a Argentina el pase a la final de la Copa Davis.

El 18 de septiembre de 2016, el correntino ingresó para disputar el quinto punto de la serie ante Gran Bretaña y derrotó a Daniel Evans por 4-6, 6-3, 6-2 y 6-4. La victoria significó el 3-2 definitivo y el pasaje del equipo argentino a la final.

“La memoria es espectacular. Es un recuerdo imborrable de mi vida, obviamente, del tenis”, contó Mayer al recordar aquel momento.

La noticia que recibió antes del partido

La participación de Mayer no estaba prevista inicialmente. Juan Martín Del Potro había disputado un partido extenso ante Andy Murray y luego el encuentro de dobles, por lo que no estaba en condiciones de afrontar el quinto punto.

Fue entonces cuando Daniel Orsanic se acercó hasta la habitación de Mayer.

“Orsa vino caminando hasta mi habitación y me dice: ‘¿Vas a jugar vos mañana?’”, recordó el correntino. La noticia lo tomó por sorpresa.

“Yo dije: ‘¿Qué hago acá ahora?’ Fue chocante”, relató. Sin embargo, rápidamente entendió que debía asumir la responsabilidad.

“Son momentos difíciles, pero son momentos lindos. Te toca eso, tenés que hacerlo”, sostuvo.

Mayer reconoció que durante la mañana previa al partido sintió la tensión de la situación, aunque aseguró que pudo relajarse una vez que comenzó el encuentro.

Uno de los momentos que más recuerda ocurrió en el pasillo previo a salir a la cancha, donde los argentinos se hicieron sentir desde las tribunas.

“Vos no sabés lo que cantaban. Los argentinos era impresionante”, recordó.

Y agregó sobre el momento en que anunciaron su nombre: “Se te llena el culo de preguntas, en buen sentido”.

Perdió el primer set, pero cambió el partido

El correntino comenzó el partido con una derrota por 6-4 en el primer set. Sin embargo, sintió que estaba terminando mejor y encontró rápidamente la manera de cambiar el desarrollo del encuentro.

“Yo estaba terminando mucho mejor el primer set. Entonces empecé el segundo set mejor y ahí me impuse rápido”, explicó.

A partir de allí, Mayer se quedó con el segundo set por 6-3, el tercero por 6-2 y finalmente cerró el partido con un 6-4 en el cuarto.

Así consiguió el quinto punto que Argentina necesitaba para eliminar a Gran Bretaña y avanzar a la final.

“Me transformé, era otro jugador”

Aquella actuación también estuvo relacionada con el vínculo especial que Mayer tenía con la Copa Davis. En 2016 llegaba después de una lesión en el codo y de perder posiciones en el ranking, pero su rendimiento con Argentina era diferente.

“Cuando llegaba a la serie me transformaba, era otro jugador”, afirmó.

El correntino explicó que representar al país le generaba una motivación especial y que esa emoción significaba un impulso dentro de la cancha.

“La emoción de jugar por Argentina y las ganas me daban un plus enorme”, contó.

Y resumió el desgaste que significaba disputar la competencia:

“Cada semana que me ponían Copa Davis era como un mes de torneo de ATP”.

El camino hacia la primera Ensaladera

La victoria ante Evans permitió que Argentina avanzara a la final contra Croacia. Dos meses después, el equipo conseguiría en Zagreb el primer título de Copa Davis de la historia argentina.

Mayer recordó aquella definición y destacó especialmente la forma en que se fue desarrollando toda la campaña.

“Estábamos con un pie y la mitad del otro afuera y, de repente, tuvimos una chance de ganar”, recordó.

Para el correntino, justamente esa sucesión de situaciones hizo todavía más especial aquella conquista.

“Creo que es más épico todavía por todo lo que se fue dando que los resultados a veces”, sostuvo.

El equipo detrás de la hazaña

Mayer también destacó la importancia del grupo que se formó alrededor de Orsanic. Aunque el tenis es un deporte individual, el equipo argentino logró construir una dinámica colectiva.

“Cada uno automáticamente tenía un rol. Nadie era más que otro. Los que jugaban, jugaban; los otros apoyaban”, explicó.

La convivencia y el trabajo diario fueron claves para fortalecer ese vínculo.

“La química era muy buena”, aseguró.

En ese proceso, Mayer remarcó también el papel del capitán argentino:

“Orsa quería que todos tiráramos para el mismo lado”.

Del Potro y Maradona, dos recuerdos especiales

Al hablar de aquella campaña, Mayer también recordó a Juan Martín Del Potro, protagonista de la victoria ante Andy Murray en Glasgow.

“Era el Messi de ese momento”, afirmó sobre el tandilense.

Para Mayer, la presencia de Del Potro fue determinante para aquella conquista:

“Sin alguien como él es difícil ganar la Davis porque ganó partidos especiales como el de Murray y después los demás teníamos que jugar nuestros roles”.

Otro recuerdo que permanece en la memoria del correntino es el encuentro con Diego Maradona, quien compartió hotel con la delegación argentina.

“Vos sos correntino... somos lo más fuerte que hay”, le dijo Maradona a Mayer, según recordó el propio extenista.

“Me dio una energía enorme”, contó.

Diez años después, una nueva etapa

Actualmente, Mayer ya no juega al tenis de manera profesional y se encuentra vinculado al desarrollo de jóvenes jugadores, entre ellos el correntino Román Burruchaga.

Desde ese nuevo lugar, asegura que puede mirar su propia carrera con otra perspectiva.

“Ahora veo la cantidad de cosas que a veces por ahí hice mal o que hubiese hecho de otra forma”, reconoció.

Esa experiencia es la que busca transmitirles a los jugadores que acompaña.

“La carrera del jugador es una, digamos, una vez. No podés jugar de nuevo después. Hay que disfrutarla”, afirmó.

A diez años de aquella tarde en Glasgow, el quinto punto ante Daniel Evans sigue siendo uno de los capítulos más importantes de la carrera de Leo Mayer. Una oportunidad que apareció de manera inesperada, una responsabilidad que asumió y una victoria que terminó abriendo el camino hacia la histórica Ensaladera argentina.

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