PODER JUDICIAL

Gabriela Aromí deja la Justicia después de 32 años de trayectoria

La jueza de Garantías N° 1 de Corrientes se jubilará en octubre, luego de casi 23 años como magistrada. Fue una de las protagonistas del proceso de transformación que llevó a la provincia del sistema penal mixto al modelo acusatorio y oral. “Renuncio al cargo de juez, pero no a los sueños de seguir contribuyendo al servicio de justicia”, sostuvo.



Después de 32 años de trayectoria en el Poder Judicial de Corrientes, la doctora Gabriela María Alejandra Aromí se prepara para dejar el Juzgado de Garantías N° 1 y jubilarse en octubre.
Su carrera atravesó una de las transformaciones más profundas de la Justicia penal correntina: el paso de un sistema mixto a un modelo acusatorio y oral, un proceso que comenzó a gestarse a fines de la década de 1990 y que demandó años de trabajo, capacitación y cambios normativos.
Aromí comenzó su recorrido como prosecretaria de la entonces Cámara Criminal N° 1 de Corrientes, donde trabajó junto a Rita Mill, a quien reconoce como una de sus grandes maestras y quien también había sido su profesora en la Facultad de Derecho.
En paralelo desarrolló una extensa carrera académica en Derecho Procesal Penal. Fue jefa de Trabajos Prácticos, profesora adjunta y posteriormente titular de Derecho Procesal Penal y de Litigación Penal Oral.
Luego de participar en distintos concursos, hace casi 23 años asumió como jueza en el actual Juzgado de Garantías N° 1. Desde allí incorporó tempranamente herramientas como la oralidad, la justicia restaurativa, la atención a las víctimas y, posteriormente, la mediación penal.

El largo camino hacia el sistema acusatorio
Para Aromí, la transformación del proceso penal no fue simplemente una modificación legislativa.
“El trabajo comenzó en 1999, en medio de una profunda crisis provincial. En 2004 se presentó el primer proyecto de reforma integral, elaborado con la participación de docentes de la Facultad de Derecho y miembros del INECIP”, recordó.
Por entonces, explicó, la reforma parecía para muchos una meta difícil de alcanzar. Sin embargo, ese mismo año el Superior Tribunal de Justicia abrió sus puertas al proyecto y lo presentó formalmente. Desde entonces, la modificación del sistema procesal penal permaneció en agenda y fue acompañada por debates y actividades en distintos ámbitos.
“El sistema acusatorio oral permite consolidar las audiencias orales, dar mayor participación a las víctimas y a los imputados y utilizar mecanismos alternativos de resolución de conflictos”, señaló.
Para la magistrada, la oralidad también aporta transparencia y permite procesos más rápidos y cercanos a la comunidad.
Pero la modificación de las normas, advirtió, no era suficiente. “La implementación exigía estructuras diferentes y, especialmente, capacitación”, explicó.
Por eso, incluso antes de que Corrientes contara con el nuevo Código Procesal Penal, comenzó junto a otros profesionales a formar a estudiantes y operadores para desenvolverse en un sistema acusatorio y oral.

El rol de la Universidad y la capacitación
En ese proceso, Aromí destacó especialmente el trabajo realizado desde la Facultad de Derecho de la UNNE.
“Fue fundamental”, sostuvo, al recordar que desde la Universidad se trabajó durante años para preparar profesionales capaces de desenvolverse en el nuevo sistema.
Ese camino incluyó la elaboración de un Código Procesal Penal modelo para el NEA y el desarrollo de la enseñanza de litigación oral. Muchos de aquellos estudiantes posteriormente se desempeñaron como jueces, fiscales y defensores, mientras que también se consolidaron clubes de litigación en distintas provincias de la región.
La docencia fue, además, una constante durante toda su carrera.
“La docencia es una inversión de tiempo, porque te obliga a estar capacitada en forma permanente”, explicó.
Aromí también fue instructora de la Primera Escuela Judicial y participó en distintas instancias de formación vinculadas con mediación y otras áreas. Antes de la virtualidad, esas capacitaciones implicaban trasladarse a localidades del interior como Santo Tomé o Paso de los Libres.
La pandemia aceleró después la incorporación de herramientas tecnológicas y modificó esa dinámica.
“Es parte de una transformación muy grande que pude observar desde mis comienzos, cuando todavía trabajábamos con máquinas de escribir, hasta la informatización y las actuales audiencias orales”, recordó.

“Fue un privilegio poder ser juez de este sistema”
Después de tantos años de trabajo en torno a la reforma, Aromí reconoce como un momento especial haber podido ejercer como magistrada dentro del sistema acusatorio.
“La reforma del Código Procesal Penal es algo enorme. Hoy no dimensionamos todavía, pero Corrientes hizo un cambio de paradigma”, afirmó.
Y agregó: “En lo personal, para mí fue un privilegio poder ser juez de este sistema acusatorio con el que soñamos tanto tiempo”.
Uno de los cambios que más destaca está relacionado con la manera en que las personas se vinculan con la Justicia.
“Cuando encuentran en el sistema de justicia una mirada humana, un defensor que escucha al imputado, un fiscal que atiende a las víctimas, cuando van a una audiencia y el juez puede explicarles de forma clara lo que está pasando, entonces esto mejora la calidad del servicio de justicia”, sostuvo.

Mediación, justicia restaurativa y atención a las víctimas
Durante su trayectoria, Aromí también impulsó experiencias vinculadas con la justicia restaurativa y la mediación penal.
Desde el Juzgado Correccional comenzó a incorporar la oralidad en audiencias relacionadas con la suspensión del juicio a prueba y avanzó en experiencias de justicia restaurativa y atención a las víctimas.
También participó en la conformación de redes con distintas instituciones para brindar contención, particularmente en situaciones de violencia de género.
Posteriormente impulsó modificaciones normativas que permitieron incorporar la mediación penal en Corrientes y, una vez implementada, participó como capacitadora del Centro Judicial de Mediación en distintos puntos de la provincia.

Una experiencia personal que también transformó su mirada
En la entrevista, Aromí también habló de una experiencia profundamente personal: la muerte de su hijo Maxi.
Su fallecimiento ocurrió mientras se preparaban capacitaciones para la implementación del nuevo sistema procesal penal. “Aun con el corazón destruido, entendí que también tenía un compromiso con el sistema del Servicio de Justicia y que tenía que poder aprender a vivir con esto”, relató.
“Maxi fue un gran maestro”, expresó.
A partir de esa experiencia comenzó también su participación en Renacer, espacio que la vinculó con otros padres que atravesaron la pérdida de un hijo.
“Es un servicio que es un homenaje. Es un homenaje a Maxi”, explicó.
La experiencia de su hijo, quien convivió durante toda su vida con una enfermedad y requirió distintos acompañamientos, también la acercó a la realidad de las personas con discapacidad y a las dificultades que enfrentan muchas familias para acceder a atención, educación y acompañamiento.

Los desafíos que quedan pendientes
Con el nuevo sistema penal ya implementado, Aromí considera que todavía quedan transformaciones por profundizar.
Entre ellas mencionó el fortalecimiento del Ministerio Público Fiscal y del Ministerio Público de la Defensa, además de dos cuestiones que considera pendientes: la implementación del sistema penal juvenil y el juicio por jurados.
“El juicio por jurados está previsto tanto en el Código Procesal Penal provincial como en las constituciones Nacional y Provincial. Son sueños y transformaciones que todavía quedan por concretar”, afirmó.

“No renuncio a los sueños”
La jubilación no representa para Aromí un alejamiento definitivo de la Justicia.
“Renuncio al cargo de juez, pero no a los sueños de seguir contribuyendo desde los conocimientos y la experiencia adquirida en todos estos años para la mejora del Poder Judicial y del sistema de justicia penal”, aseguró.
Después de dejar la magistratura, anticipó que tendrá más tiempo para continuar vinculada con las capacitaciones y poner su experiencia a disposición cuando pueda ser de utilidad. “Voy a estar siempre al servicio de la justicia”, sostuvo.
Después de 32 años de carrera, eligió una frase para resumir el camino recorrido: “Siempre con el corazón en el servicio de justicia, que es el servicio que elegí”.

Dejanos tu comentario