La situación en San Luis del Palmar permanece en estado crítico tras las lluvias que se acumularon durante las últimas dos semanas y que derivaron en el desborde del Riachuelo y del río Empedrado. Según los últimos datos oficiales, difundidos ayer, 137 personas se encuentran evacuadas en distintos puntos de la localidad y el número viene en aumento conforme avanzan las horas.
Hasta el mediodía se contabilizaban 24 familias bajo resguardo en espacios municipales, pero durante la tarde y las primeras horas de la noche se sumaron otras tres. Actualmente son 27 las familias alojadas en tres sitios: el Salón de Usos Múltiples, el estadio municipal y, desde anoche, el Salón Cultural Municipal, habilitado de urgencia para ampliar la capacidad de respuesta.
La apertura de un nuevo centro de asistencia responde a la gravedad de la crecida. El nivel del Riachuelo se encuentra en 4,06 metros, según mediciones de Bomberos Voluntarios y supera el umbral de evacuación establecido en 4,05 metros. Las autoridades advierten que la altura del agua podría seguir incrementándose si las condiciones meteorológicas no mejoran en las próximas horas.
En las zonas rurales de San Luis del Palmar, el panorama es aún más complejo: varios parajes permanecen aislados por la acumulación de agua, hay caminos intransitables y campos completamente anegados. En algunos sectores, la única vía de comunicación disponible es mediante lanchas, lo que dificulta tanto la asistencia sanitaria como el abastecimiento básico.
En los barrios ribereños del casco urbano la situación también se agrava. El agua comenzó a avanzar sobre las calzadas y algunas familias se resisten a evacuar por temor a robos o por miedo a perder lo poco que queda dentro de sus viviendas.
La referencia histórica inmediata vuelve de manera inevitable: San Luis del Palmar sufrió en 2017 una inundación devastadora en la que cientos de viviendas fueron destruidas y buena parte de la población debió reconstruir su vida desde cero. Muchos de esos mismos barrios -construidos originalmente por el plan Invico- volvieron a ser los más golpeados.