Una investigación del CECOAL (CONICET-UNNE), cuyos resultados fueron publicados en la prestigiosa revista “American Journal of Primatology”, comprobó que la densidad poblacional de los monos aulladores negros y dorados (Alouatta caraya) se incrementa en los paisajes cuando hay un mayor número de parches de bosque conectados entre sí. Por ello, garantizar la conectividad de los parches es clave para asegurar la persistencia a largo plazo de las poblaciones.

Ante escenarios de sostenida modificación de los ambientes naturales, las especies de animales pueden mostrar respuestas diferentes a alteración y/o degradación de sus hábitats.

Dentro de los primates, muchas especies son particularmente vulnerables a la pérdida de bosques, enfrentando disminuciones poblacionales y amenaza de extinción.

En el caso del mono aullador negro y dorado (Alouatta caraya), se la considera una especie altamente plástica y resiliente en términos de comportamiento y ecología, capaz de soportar niveles moderados de deforestación.

Numerosos estudios han presentado datos sobre poblaciones de A. caraya en toda su área de distribución, revelando una variación sustancial en las densidades de población entre sitios.

Sin embargo, no se registraban estudios que hayan abordado, con suficiente profundidad, los factores que podrían estar influyendo en la mencionada variación de la densidad poblacional.

Ante ello, integrantes de la Estación Biológica Corrientes (EBCo), del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, UNNE-CONICET), consideraron pertinente explorar los efectos de los atributos del paisaje, el uso de la tierra, las variables climáticas y la presencia de especies de primates simpátricas en la variación espacial de la densidad poblacional de A. caraya a lo largo de su distribución en el sur.

Con ese fin, se recopiló una base de datos de densidades de población de A. caraya a lo largo de su distribución natural que comprende Paraguay, sur de Brasil, norte de Uruguay, este de Bolivia y norte de Argentina.

«En general, la densidad de aulladores aumenta en los paisajes cuando hay un mayor número de parches de bosque mezclados con una matriz heterogénea», se destacó en las conclusiones del estudio que fueron recientemente publicadas en la revista American Journal Primatology, de prestigio internacional en el área de la primatología.

La investigación fue realizada por un equipo de la EBCo integrado por el Lic. Rodrigo Bay JouliáLic. Débora R. GillesLic. Florencia QuijanoDra. Gimena Illia y el Dr. Martín Kowalewski, y además se contó con la colaboración de la Dra. Marcela Orozco (UBA-CONICET) y el Lic. Nicolás Gorostiaga (Instituto de Biología Subtropical, UNaM-CONICET).

«Estos resultados respaldan la suposición de que las especies ecológicamente flexibles pueden responder positivamente a la fragmentación forestal, lo que resalta el valor de conservación que los pequeños parches pueden tener para algunas especies» destacaron.

Relevancia del estudio

En diálogo con UNNE Medios, el Lic. Jouliá consideró que el estudio realizado aporta datos de rigor científico para comprender el «porqué» de la variación en la densidad de población de los primates de la especie A. caraya.

Recordó que quienes se dedican al estudio de primates, trabajan en sitios específicos tomando generalmente datos de abundancia y densidad poblacional, y «veíamos que había muchas variaciones en la densidad de monos aulladores entre sitios, y nos quedaba el interrogante de qué factores podrían estar influyendo».

Al respecto, sostuvo que «con nuestro trabajo pudimos brindar una respuesta a dicho interrogante”, y a visibilizar que, si bien A caraya tiene gran capacidad de adaptarse a la alteración del hábitat natural, «ello no significa que pueda garantizarse su conservación en cualquier ambiente modificado».

Se recopiló una base de datos de densidades de población de A. caraya a lo largo de su distribución natural

Detalles del estudio

En el marco del estudio, se recopiló una base de datos de densidades de población de A. caraya obtenidas de 31 sitios de estudio a lo largo de su distribución natural y se probaron los efectos de los diferentes factores mencionados en la densidad de población utilizando modelos lineales generalizados.

Se incluyeron estudios que estimaron densidades utilizando muestreos de transectos lineales, asegurando la comparabilidad metodológica entre sitios.

Para medir los predictores del paisaje, se definió un conjunto de escalas espaciales plausibles en las que la configuración del paisaje podría influir en la densidad de población de Alouatta caraya.

Según las principales observaciones del trabajo, la densidad de población de Alouatta caraya fue mayor en paisajes con un mayor número de parches de bosque rodeados por una matriz heterogénea, mientras que las matrices más permeables u homogéneas tendieron a mostrar densidades más bajas.

Este hallazgo es consistente con la idea de que la fragmentación del hábitat podría tener efectos positivos en la dinámica poblacional, dado que un mayor número de parches también puede aumentar el número de subpoblaciones, facilitando potencialmente la persistencia de la especie.

Sin embargo, mayores densidades en paisajes fragmentados no debe interpretarse como un apoyo a una mayor subdivisión del bosque para aumentar el número de parches, sino más bien para resaltar el valor de conservación que todos los parches, incluso los pequeños, pueden tener para algunas especies.

La cobertura forestal total mostró una asociación negativa con la densidad de población, lo que sugiere que la cantidad de hábitat por sí sola no predice las densidades locales en esta especie.

La presencia de otras especies de primates tuvo un efecto negativo débil y no significativo sobre la densidad de A. caraya.

Las variables climáticas y de uso del suelo mostraron escaso o nulo apoyo para explicar la variación espacial en la densidad de población en toda la zona sur del área de distribución de la especie.

Desde el equipo a cargo del estudio se considera que ampliar las evaluaciones de densidad a toda la distribución de A. caraya será esencial para comprender mejor cómo la configuración del paisaje influye en su ecología y estado de conservación.

Perspectivas

El Lic. Bay Juliá sostuvo que la información generada puede constituirse en base para la definición de estrategias orientadas al mantenimiento y la mejora de la conectividad de los parches de bosques en el área de distribución de la especie.

Comentó que la especie puede habitar en todo parche de bosque mayor a una hectárea, por lo que resulta importante que las estrategias de conservación consideren los diversos tipos de parches, pero principalmente la existencia de conectividad entre los fragmentos.

En esa línea, en los fundamentos del estudio se explica que solo el 11% del área de distribución potencial actual de A. caraya está protegida, con un 41,5% en Argentina, un 33,3% en Brasil, un 12,9% en Paraguay y un 11,3% en Bolivia.

Esta especie desempeña un papel funcional clave como dispersor eficaz de semillas, contribuyendo a la regeneración de la vegetación en bosques subtropicales y fragmentados a lo largo de su distribución.

Por esta razón, para asegurar la persistencia a largo plazo de las poblaciones de A. caraya, es esencial preservar, restaurar y reconectar pequeños parches de hábitat para promover el funcionamiento de la metapoblación que facilita el flujo genético y promueve la dispersión entre fragmentos, amortiguando los efectos negativos de la fragmentación.

«Dado que A. caraya es una especie dependiente del bosque, los esfuerzos de conservación deben priorizar el mantenimiento y la mejora de la conectividad de los parches para asegurar la persistencia a largo plazo de sus poblaciones», concluyeron.