Mientras se encuentra cumpliendo con la cuarentena en su ciudad, Paso de los Libres, brindó una nota vía Instagram con La Red Corrientes. Este joven de 29 años habló de su carrera, su presente y sus aspiraciones con el salto en alto.

El atleta contó que está en Paso de los Libres “hace un mes. Primero todo bien pero ahora ya está siendo tedioso estar tanto tiempo encerrado”, confesó aunque “le veo el lado positivo y aprovecho para estar con la familia, sabiendo que estoy siempre afuera” debido a sus entrenamientos, viajes y la vida en el CENARD.

Su estadía en la ciudad fronteriza se debe al COVID-19 y -como todos- cumple con la cuarentena. En su tierra están “bastante preocupados, por eso estamos todos encerrados, pero estamos un poco más tranquilos. Lo bueno es que los libreños estamos respetando la cuarentena”, enfatizó.

Al no estar en Buenos Aires los entrenamientos no son los mismos pero Layoy se las ingenia para poder estar en forma. “No es lo mismo entrenar acá que en el CENARD con mi entrenador, pero dentro de todo me mantengo bien. Mi único problema es la comida porque mi mamá trata de darme todos los gustos y también está mi hermano con nosotros. Tengo la suerte que mi primo me prestó una cancha de fútbol cinco -a una cuadra de casa-, para entrenar”.

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Allí “tengo que estar imaginando qué puedo usar como vallas. Por ejemplo, estoy usando una mesa para caer y salir de vuelta, así que adaptándonos. Siempre pasó esto cuando estuve en Libres, así que no me quejo: siempre se puede buscar la vuelta para entrenar”, explicó.

Sobre la alimentación, uno de los factores más problemáticos para la sociedad con el encierro, el libreño contó que trata “de hacer solo dos comidas al día porque si hago las cuatro voy a engordar rápido, igual siempre estoy con la balanza. Así es el juego y capaz hace que no disfrute al ciento por ciento esto. Queremos volver y seguir entrenando de la misma forma y no pensar que todo fue en vano”, se consoló aunque “en Buenos Aires hacía dos comidas también. Empecé a trabajar con un nutricionista y durante el día me como una manzana, un café o me hago un mate. El almuerzo y la cena son fuertes. No paso hambre”.

La postergación de los JJOO de Tokio

“En lo personal fue buenísimo porque este año íbamos a buscar la clasificación por puntos, competir bien en los torneos que hagan mucho puntaje y entrar a los Juegos de esa forma”, explicó. Pero “cuando empezaron a suspender los Grand Prix estábamos nerviosos porque no competíamos, no había torneos. Habíamos apostado a competir a partir de marzo, a sumar puntos, por eso la postergación de los JJOO fue un alivio. Mis amigos estaban contentos a pesar que varios atletas piensen que no está bueno porque ya estaban clasificados”, confesó sobre el corrimiento de la cita olímpica.

Por otra parte, recordó que el octubre ya había ido al “primer Sudamericano en pista cubierta, en Cochabamba. Tuve mucha mala suerte en ese torneo, había tenido una lesión la semana previa y fue duro. Ahora hay que hacer un torneo de la misma manera para suplantarlo. Igual hice record argentino (2.16 metros) en pista cubierta pero esperaba saltar arriba de 2.20. Estaba muy bien”, mencionó en alusión a las semanas previas a la competencia.

Esto de las lesiones casi que había sido una constante en los últimos años, sobre todo el 2019. El atleta relató que “el 2018 fue mi mejor año deportivo, no tuve ninguna lesión. Después me operaron del tobillo derecho y volví bien pero en la pretemporada de 2019, en Brasil, me lastimé feo el tobillo. Después estaba presionado por todos cuando se venían los torneos importantes, me habían aprobado los viajes para que llegue bien a los Panamericanos (Lima 2019), y no me terminaba nunca de recuperar. Estaba todo el tiempo lesionado y se vio reflejado en los Panamericanos. Luego cambié de entrenador, empezamos a trabajar de otra forma -ahora con un nutricionista- y me cambió la comida, mejoré y no me volví a lesionar”.

Habló de presiones de afuera: “si era por mí, al Sudamericano no hubiera ido porque estaba mal del pie. Como atleta tengo que aprender. Optaba por ir y era la decisión incorrecta. En los Panamericanos fue un torneo súper lindo que me hubiera gustado disfrutarlo de otra forma y no disfruté nada”.

“En 2018 no me aprobaron ningún viaje, era todo a pulmón y competía tranquilo; pero en 2019 me va mal y empiezan a hablar, pero creo que en todos los ambientes deportivos deben ser así”, expresó.

En concreto, para poder llegar a los JJOO, Carlos Layoy entiende que “tengo que repetir lo que hice en 2018. Igual apunto a más y voy a estar en los JJOO. Estoy trabajando en un error técnico que siempre tuve, no sé si tengo que saltar 2.33 metros pero creo que va a salir. Hace un año venimos insistiendo con eso. Me gustaría saltar 2.30, apuntamos a eso. El año pasado, en Brasil, el entrenador estaba seguro que iba a saltar eso y no se dio, pero la ambición es importante”.

El atleta de Paso de los Libres supo ir a entrenar a Brasil con un entrenador de aquel país. Es que “había empezado a entrenar en 2017 y quería entrenar con el mejor. Ahorré, fui y aprendí muchísimo. Había cosas que él corregía que era lo que había que corregir y a mí me sirvió. El gimnasio también me cambió la forma de trabajar la fuerza; menos carga de entrenamiento y me resultó mucho”, resumió.

Además, “Brasil tiene más apoyo y más competencia. Nosotros, para competir con alguien para un torneo de nivel tenemos que esperar a un Sudamericano. Creo que mejoré en 2017-18 porque entrené con un brasilero, cada entrenamiento era una competencia y eso es muy bueno, te lleva a mejorar”.

El CENARD y la política deportiva

Durante la presidencia de Mauricio Macri, el deporte pasó a ser manejado por la Agencia de Deportes y generó voces a favor a y en contra. Con el cambio de Gobierno, nuevamente se volvió a la Secretaría.

Al respecto, Layoy recordó que con la Agencia “las becas se acomodaron, pagaban en término y es lo más importante; después, en general no se vieron cambios pero duró un año nada más y volvió a ser Secretaría. Hoy están pagando en término ENARD y Secretaría. Estamos bien”.

El ingreso sirve pero el correntino se encargó de aclarar que “lo que me ayuda es el Gobierno de Corrientes: Lotería Correntina es mi apoyo de siempre. Siempre voy a estar agradecido a Corrientes y creo que sigo compitiendo es por el apoyo de Lotería”.

Layoy, dedicado plenamente al deporte, mencionó que solo estudia, que “vivo en el CENARD, estoy becado por la Secretaría de Deportes de la Nación. Si un año te va mal, al otro año no tenés apoyo para ir afuera, entonces siempre estoy pensando en el otro año”, dijo a modo de queja.

Y agregó que “es una política deportiva que no está buena porque un año te va bien y tenés todo, después te va mal y no tenés nada. Estamos esperando que eso cambie porque si no nos va bien no es porque quisimos sino por alguna lesión o te fue mal por algo, eso tenemos que cambiar”.

Mientras recuerda que algunos le dicen que será el que más años viva en ese lugar, el atleta cuenta que “vivir en el CENARD es algo lindo porque estás rodeado de atletas que se levantan temprano para entrenar o estudiar: respiras deporte. Si lo aprovechás podes sacarle muchos beneficios. Lo que me cambió la cabeza fue empezar a entrenar. Tenés el comedor, el gimnasio, tenés todo adentro”.

El año pasado fue a Europa y no le fue bien en lo deportivo debido a unas lesiones. A inicios de año había ido a República Checa y quedó fascinado con el valor que se le da al deporte y a los deportistas en el Viejo Continente. “Te hacen un torneo en cualquier lado, en un shopping, en un aeropuerto”.

Y acá estamos lejos de eso ya que “vivimos en un país futbolero. En Argentina empiezan a darle valor a un deporte cuando hacen algo que llama la atención como el básquet o el rugby, hay que aprovechar eso. Somos un país exitista. Pasa por una política deportiva que no acompaña. Hay mucho talento en Misiones, Corrientes, Formosa, pero cuando terminan la escuela son pocos los que pueden seguir entrenando. Hay una política deportiva que no acompaña”.

El atletismo en Corrientes

“Va a volver a ser como en 2005/2006. Alejandro Ávalos (Corrientes Corre) tiene muchas ganas y Matías Robledo tiene su escuelita. Se van armando muchas escuelas y va a crecer el atletismo porque sin querer vamos a tener muchas escuelas para competir como en Brasil”, se ilusiona aunque ve que “lo difícil es conseguir apoyo económico. Ojalá podamos crecer, darle apoyo a los que están ahora porque también saben de atletismo y pueden crecer”.

Luego manifestó que estuvo “hablando con ‘Ale’: en los Evita les fue bien, sacaron varias medallas. Estuve acompañando, vi que hay mucho talento y se tiene que aprovechar. Creemos que en algún momento va a aparecer alguien y va a ayudar para que el atletismo sea como antes”.

La elección de su futuro y el desarraigo

¿Por qué elegiste el salto en alto? “Fue sin querer. Soy un futbolista frustrado, me encanta… jugaba de 5 y después de 9. Me acuerdo que habíamos quedado afuera en los Juegos Evita en la etapa Provincial, volvimos y quedaba solo una prueba para participar, y yo quería ir al Nacional”, dijo en el inicio.

“Me dijeron que compita en atletismo y probé. Gané en salto en alto porque no había nadie y así llegué al Nacional. Compré una zapatilla con clavos adelante porque yo saltaba con zapatillas de fútbol o las que tuviera, y mejoré 20 centímetros. Al otro año me ofrecieron una beca en Corrientes y creo que fue eso”, dijo, sobre su elección que –en definitiva- le marcó la vida.

“Al otro año fui a un Nacional, gané y me ofrecieron una beca para ir al CENARD, tenía 15 años. Mi sueño era hacer deporte en Buenos Aires y representar a Argentina en lo que sea. Mi madre me dejó, en esa época no era fácil. Llegué y al mes estaba en un Sudamericano Sub 20, ahí resaltaba mi marca y me dio la clasificación a otro torneo, fue todo muy rápido”.

La llegada a Buenos Aires también tuvo lo suyo ya que “llegamos a Retiro, no teníamos ni idea, no sabíamos para dónde ir. Si no conoces te perdés. Fuimos al CENARD y en ese momento no entendía nada -estaba Meolans viviendo ahí-, era difícil separarse de la familia”.

En el final habló de su futuro y sabe lo que quiere: “me voy a sorprender si puedo ir a los JJOO. Es un sueño para mí, me llegaría al corazón. Sería el broche de oro: ir a los JJOO y competir. Muchos e conforman con ir, yo quiero buscar algo”.