El delantero del Real Madrid brilló con un doblete en Nueva Jersey y se transformó en el máximo goleador de la historia de su país en las Copas del Mundo. Bradley Barcola selló el triunfo de uno de los grandes candidatos al título.

Francia comenzó su camino en el Mundial 2026 con una victoria trabajada pero contundente por 3-1 ante Senegal, en un encuentro correspondiente al Grupo I disputado en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey. El seleccionado dirigido por Didier Deschamps exhibió sus credenciales de candidato de la mano de un Kylian Mbappé implacable, quien quebró una marca histórica en la jornada norteamericana.

Un inicio complicado ante el rigor africano

El arranque del partido mostró a una Senegal protagonista, plantando una presión alta que incomodó los circuitos de juego franceses durante los primeros minutos. Los africanos contaron con las opciones más nítidas de la etapa inicial: a los 24 minutos, Nicolas Jackson reventó un derechazo contra el palo, y sobre el cierre del primer tiempo, Ismaïla Sarr desperdició una chance inmejorable tras una gran maniobra individual de Sadio Mané por la banda izquierda.

Por su parte, Francia lució imprecisa y previsible en la circulación de la pelota. Ousmane Dembélé estuvo lejos de su nivel y Mbappé deambuló desconectado del ataque, mientras el arquero Édouard Mendy se encargaba de sostener el cero en el arco senegalés con buenas intervenciones ante Michael Olise y el propio capitán francés al inicio del complemento.

La ráfaga de goles y el récord de Just Fontaine

La paridad se rompió en el minuto 65 gracias a la jerarquía de las individualidades de Les Bleus. Olise frotó la lámpara y metió una gran habilitación entre líneas para que Mbappé, ganándole la posición a Kalidou Koulibaly, definiera de primera para el 1-0. Con esa conquista, el atacante del Real Madrid alcanzó la línea de Just Fontaine con 13 gritos mundialistas, una marca mítica vigente desde Suecia 1958.

Poco después, Senegal pudo haber empatado mediante un remate de Jackson, pero la acción fue inmediatamente anulada por el VAR debido a una clara posición adelantada del delantero del Chelsea.

A los 79 minutos, Deschamps decidió mover el banco de suplentes: retiró a un impreciso Dembélé y mandó a la cancha a Bradley Barcola. El cambio fue inmediato y letal. Dos minutos después, tras una asistencia de Adrien Rabiot, el extremo del PSG tiró una diagonal inteligente, aprovechó la salida desesperada de Mendy y se la picó con una enorme categoría para decretar el 2-0.