La licenciada en Criminalística y especialista en ciberdelitos, Sandra Arellano, brindó una serie de recomendaciones para el uso seguro de las redes sociales y advirtió sobre los peligros de la sobreexposición de información personal y familiar en internet. En una entrevista con Radio La Red Corrientes, remarcó que la prevención sigue siendo la principal herramienta frente al crecimiento de los delitos digitales.
Arellano destacó que las redes sociales son una herramienta útil para informarse, aprender o entretenerse, aunque llamó a prestar especial atención a las fuentes de información.
“Hay que ver a quién seguimos. Muchas veces uno se deja guiar por personas que dan consejos sobre salud o medicamentos y no sabemos si realmente son profesionales. Hay que tener mucho cuidado con la desinformación”, sostuvo.
Publicar la rutina diaria, un riesgo innecesario
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la exposición constante de la vida cotidiana en redes sociales. La especialista explicó que los delincuentes digitales utilizan la información pública para conocer en detalle los hábitos de sus potenciales víctimas.
“La mejor manera de prevenir un ciberdelito es pensar como el delincuente. Al delincuente digital le basta con sentarse y observar un perfil”, afirmó.
Según explicó, fotografías que muestran horarios, lugares habituales o actividades diarias permiten reconstruir la rutina de una persona.
“Muchas personas publican en tiempo real cuando salen de su casa, van al gimnasio, llevan a los chicos a la escuela o desayunan en determinado lugar. Lo recomendable es subir esas fotos más tarde y no en el momento en que ocurren”, aconsejó.
El peligro de exponer a niños y adolescentes
Arellano hizo especial hincapié en la publicación de imágenes de menores de edad, especialmente durante actos escolares, inicio o cierre del ciclo lectivo y otras actividades.
“La escuela debe pedir autorización a los tutores antes de publicar imágenes de los chicos. No existe ninguna obligación de subir esas fotos a internet”, señaló.
La especialista explicó que muchas veces las publicaciones permiten identificar el establecimiento educativo, el curso y hasta los vínculos familiares del menor.
“El álbum digital hoy está disponible tanto para la gente buena como para la gente mala. Con solo observar un perfil, un delincuente puede conocer quiénes son los familiares, los amigos y hasta la escuela donde asisten los chicos”, advirtió.
Cada publicación deja una huella digital
Durante la entrevista recordó que toda actividad realizada en internet queda registrada.
“Cada comentario, cada ‘me gusta’, cada historia de Instagram o estado de WhatsApp deja una huella digital. Nunca sabemos cuál es la intención de la otra persona ni cómo puede utilizar esa información en el futuro”, explicó.
Por ese motivo recomendó configurar adecuadamente la privacidad de las cuentas y limitar quiénes pueden visualizar publicaciones e historias.
Inteligencia artificial y estafas con voces clonadas
Consultada sobre las nuevas modalidades de fraude, Arellano se refirió al uso de inteligencia artificial para clonar voces y realizar estafas telefónicas.
Frente a estos casos recomendó que cada familia establezca una palabra clave que solo conozcan sus integrantes.
“Si existe una urgencia real o alguien necesita ayuda, esa palabra permitirá confirmar que efectivamente se trata de la persona que dice ser. Es una herramienta muy útil frente al uso malicioso de la inteligencia artificial”, indicó.
Asimismo, remarcó la importancia de dialogar con niños y adolescentes sobre los riesgos del entorno digital.
“Hoy los chicos tienen identidad digital incluso antes de nacer, cuando se publican las ecografías. Es responsabilidad de los adultos ser conscientes de todo lo que comparten porque esa información puede ser utilizada para generar confianza y acercarse a los menores”, afirmó.
La prevención, la principal defensa
Finalmente, Arellano insistió en que la mejor estrategia para reducir el riesgo de ser víctima de un ciberdelito consiste en compartir menos información personal, verificar siempre las fuentes de información y mantener una actitud crítica frente a los contenidos que circulan en internet.
“La prevención empieza siendo conscientes de lo que publicamos y recordando que todo lo que comienza en el entorno digital puede terminar trasladándose al mundo físico”, concluyó.































