En el marco de la tradicional peregrinación desde San Luis del Palmar hacia la Basílica de Itatí, Radio La Red Corrientes tomó contacto radial con Jorge Fernández, un promesero histórico que lleva medio siglo participando de esta masiva manifestación de fe mariana. A pesar de las dificultades de la señal en la ruta, Jorge transmitió la emoción y la inmensidad de una columna humana que moviliza a miles de fieles de toda la región.

Una marea de fe que une a los pueblos

Desde el lugar de concentración, Jorge describió un panorama conmovedor con una concurrencia masiva antes de la partida: “Ya están al pie todos los peregrinos por salir, muchísima gente hay. A pie, mucho… y a caballo es impresionante la cantidad”, relató.

Además, destacó que San Luis del Palmar se convierte en el epicentro donde confluyen comunidades de diversos puntos de la provincia y del país:

  • Localidades correntinas: Registraron contingentes de Cruz de los Milagros, Mercedes, Goya, Loma de Vallejos, Caá Catí, Mburucuyá, Sombrero y Riachuelo.
  • Presencia chaqueña: Grupos provenientes de Barranqueras y Castelli se sumaron a la travesía.

De “un juego” a los 10 años a un profundo sentimiento de fe

Al ser consultado sobre sus inicios, Fernández recordó con nostalgia cómo cambió la fisonomía de la peregrinación a lo largo del tiempo. Su primera experiencia fue a los 10 años, una época donde el viaje se realizaba de manera mucho más rústica:

“Yo empecé a los 10, pero entonces veníamos en carreta. Veníamos con todo porque traías colchones y abajo venía colgada la olla… Después se fue organizando más”.

Lo que en su infancia comenzó casi como “un juego” o una aventura compartida con los mayores que lo trajeron por primera vez, con el correr de los años se transformó en una necesidad espiritual profunda. “Después se fue adentrando en mí… Ahora es fe, ahora es sentimiento”. En sus 50 años como promesero, Jorge confesó que solo en dos oportunidades no logró completar el recorrido hasta la casa de la Virgen.

El valor del sacrificio: “Pedimos todo el año, hoy venimos a agradecer”

Frente a la pregunta sobre qué lo impulsa a seguir caminando decenas de kilómetros año tras año, desafiando el cansancio físico, el promesero dejó una reflexión que sintetiza el espíritu de los peregrinos:

  • Caminar en lugar de ir en auto: “No es fácil para mí ir a agarrar el auto y venir tranquilamente; también es una forma de fe, pero yo creo que este sacrificio que hacemos es agradeciendo”.
  • El verdadero motor: “Más es por agradecer que venimos. Porque pedir, pedimos todo el año. Este sacrificio que yo hago, sin practicar, sin nada, es una vez al año”.

Tras el rezo del Santo Rosario minutos antes de las 7:30, las delegaciones iniciaron formalmente su marcha a las 8:00, acompañadas por la logística de los vehículos de apoyo familiares, decididas a renovar un año más su pacto de amor con la Virgen de Itatí.