17 grupos de correntinos excombatientes volvieron a sus posiciones ocupadas durante la guerra en los cerros. Relatos en carne viva de combates por la soberanía en el Atlántico Sur.

Puerto Argentino. El cielo cubierto y la llovizna acompañaron al contingente de excombatientes en su recorrida por Dos Hermanas, Tumbledown, al que sumaron Monte Kent.

Osvaldo Adolfo Zárate y Antonio Arce se volvieron guías en el monte Dos Hermanas, fueron describiendo sus días en los cerros más característicos por su forma de U. Allí los soldados recibieron fuego de artillería enemiga desde el 28 de mayo en posiciones situadas en unos cerros al frente y por la espalda desde los buques en el mar.

Desde el 5 de junio rechazaron varios ataques terrestres de distintas unidades y direcciones, sostuvieron sus posiciones hasta la noche del 11. Describieron cómo soportaron un intenso bombardeo. Proyectiles, esquirlas y tierra danzaron sobre todas las posiciones. El avance de las tropas inglesas, relataron; llegó en medio de una niebla que dejaba ver apenas unos metros.

Arnaldo Saucedo, al frente de otra sección de excombatientes llevó el rumbo de la expedición por Tumbledown; hasta lo que quedaba de su posición. Una escarpada fortificación de piedras derrumbada por el impacto de un proyectil de mortero. “Con tanto bombardeo ya los silbidos te suenan distinto, sabes cuándo va lejos o bien tiras todo y te cubrís”, comentó Saucedo a lo que todos agregaron comentarios.

COMIDA Y EXPLOSIÓN

“Ese 13 de junio sentí diferente la jornada” contó el héroe correntino con emoción en sus ojos. “Le dije a mi compañero si aprovechábamos para comer una ración de combate, en lo que fue una pausa del bombardeo; en eso estábamos cuando escuché un disparo y un silbido distintos. Dejamos caer lo que teníamos, estaba sin el casco. Llevé mis manos a la cabeza. Fue todo en un segundo, salimos volando unos metros. Reaccioné, me arrastre a una posición cercana, cuando pasó el bombardeo miré mis manos que me ardían, la cara la sentía caliente y supe que estaba sangrando. Torres, mi compañero, me ayudó y subimos a la enfermería, mi pierna me daba comezón y sentía algo, ya después la arrastraba; una esquirla me quedó en la cadera”

El recorrido continúuó por las laderas del monte Kent, en un valle los restos de helicópteros fueron la referencia para Beato Maciel, Antonio Grassi y Oscar Saravia. Recordaron cómo fueron impactados por aviones Harrier, que ocupaban la zona como callejón de ataque.

Este jueves 18, el grupo de excombatientes se trasladará a San Carlos, desde donde partieron varias unidades de combate, ya prisioneros; de regreso al continente.